“Réquiem por Galeano”; Otorguémosle el Nobel de la fidelidad… #Cuba

Por Félix Edmundo Díaz @feddefe*

Eduardo Germán María Hughes Galeano o simplemente Eduardo Galeano cumpliría 75 años en el próximo septiembre, pero siendo tan terrenal ni pensó por esperar su encumbramiento en el cielo.

La tierra latinoamericana abrirá sus venas para guardar y custodiar por siglos su honda sensibilidad para con los humildes de este hemisferio y las enseñanzas de una vida dedicada a rescatar, como él mismo dijera,

“… la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable”.

Hay valor en el que toma un arma para luchar contra la injusticia, mas también en aquel que, pluma en ristre, se enfrenta hasta lograr que le coloquen en una lista, pero no una lista cualquiera, sino la de los Escuadrones de la Muerte de Jorge Rafael Videla, militar golpista argentino, él mismo que, escondido tras sus gafas de pasta de vidrios oscuros, fue responsable de las torturas, vejaciones, muertes y desapariciones de decenas de miles de jóvenes, de aplicar a “rajatablas” cada uno de los mandatos de la sanguinaria Operación Cóndor, sin que ello resultare suficiente para que el charrúa dejase de luchar.

Su obra “Las venas abiertas de América Latina” es un manual que narra la historia de esta tierra y sus hombres, los sufrimientos y la brutalidad de la explotación y la depredación a las que fuimos sometidos por Europa y los Estados Unidos, con la que logra desvestir la esencia del neoliberalismo.

Pero su fidelidad para con los humildes, para con las causas justas fue tan o más grande que sus letras.

En un momento difícil para la Revolución, uno de esos que llamamos de supervivencia por la simple razón de que se nos coloca entre “la espada y la pared”, o luchamos o nos arrastran, tomamos la decisión de detener, acusar y sancionar a unos 70 mercenarios (todos saben a cuáles cabrones me refiero) y la prensa internacional y sus lacayos, los intelectuales del oprobioso capital y algunos confundidos señalaron a Cuba cual pandemónium.

Entre esos confundidos estuvieron algunos, hasta ese momento, amigos de Cuba como fueron Ana Belén y Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina (todos también saben cuál fue la yegua que indujo en estos la confusión) y, además, el grande José de Sousa Saramago, quien realizó declaraciones lesivas para con Cuba.

Recuerdo con profundo orgullo que en este país nadie dijo una palabra contra aquellos y no hizo falta, porque fue la voz, la pluma de Galeano, la que habló en esa carta que tituló: Con Saramago hasta aquí, a partir de aquí con Cuba, su posición de principios fue clara.

Eduardo Galeano nunca nos abandonó y merece le otorguemos el Nobel a la fidelidad.

*Editor de La Mala Palabra.

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