Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco a #Cuba (I)

Por Conte Nieves*

Primero su Santidad hizo llegar al pueblo de Cuba un mensaje, convocándolo a amar y a perdonar.

Por suerte para el pueblo cubano, esa exhortación del Papa, que estuvo presente en las oraciones durante su visita, no es dificultad para la gente en la Isla. Este ha sido un pueblo lleno de amor, primero en la construcción de la obra que emergió con la derrota de la dictadura. Por amor y con amor se hicieron las leyes revolucionarias, se alfabetizo, se fue a los combates en el Escambray en la lucha contra bandidos y a la lucha contra los mercenarios en Playa Girón.

Por y con amor se instrumentó un plan de becas, fueron construidos círculos infantiles, universidades, hospitales, escuelas y fábricas y se hizo internacionalismo militar en el que cayeron cientos de combatientes cubanos. Por y con amor se hace internacionalismo médico, educativo, deportivo y cultural. Gracias a la Revolución Cubana y a los valores socialistas (hoy que se habla de pérdida de valores), Cuba sea posiblemente en el mundo uno de los países que más amor ha mostrado y muestra por la Humanidad, compartiendo lo poco que tiene.

Y su santidad sintió ese amor en sus recorridos por las calles de las ciudades que visitó.

La visita del Papa, debe de servir a todos los cubanos, residentes en Cuba o no residentes, para hacer un ejercicio de reflexión en cuanto a quiénes hemos sido, somos y quiénes debemos ser. Darnos cuenta que somos privilegiados de virtudes que otros pueblos potencialmente podrán tener, pero la falta de un proceso revolucionario como el cubano no les ha perdido el desarrollo de las mismas. Una revisión de vida, al decir de los cristianos, nos aportaría la visión que hemos vivido el sueño de una utopía hecha realidad el Socialismo Cubano perfectible.

El Papa Francisco debe tener atónitos a sus propios hermanos en Cuba, fundamentalmente a obispos, sacerdotes y seminaristas. Su lenguaje comunicativo religioso tiene cualidades muy distintas a las que ellos han venido desarrollando a través de décadas. En buen cubano, hay un “cambio de palo para rumba” en el decir de la Iglesia Católica Universal a través de su Papa.

Juan Pablo II declaró en una oportunidad, que Cuba no era Polonia, ni Fidel Castro Wojciech Jaruzelski (presidente socialista polaco y secretario del POUP Partido Comunista de ese país), cuando existía el Campo Socialista. En ese razonar no se equivocó San Juan Pablo II. Era un alerta importante.

Hoy el Papa Francisco con su Encíclica Papal y los contenidos de sus intervenciones está alertando también a la jerarquía católica nacional. Y ese es un problema para esta última por la historia que antecede. Historia que condiciona el entendimiento.

A mí me parece que a la Iglesia Católica Cubana le ha de costar trabajo comprender determinadas cosas, fundamentalmente, lo que significa ser mediador de la palabra de Dios en un país como Cuba. Porque la pobreza cubana es cualitativamente diferente a la peruana, mexicana, y la de otros países de América Latina y del mundo. Los invito a que vayan percibirla. Los invito a que vean las madres indias con sus hijos en las estaciones de un metro, con las recetas médicas en la mano para poder comprar la medicina que necesita. Son numerosos los ejemplos que se pudieran mencionar en este orden.

El fenómeno cubano es otra cosa. Hay un refrán surgido en estos años de socialismo: “Esto no lo arregla nadie, pero no lo tumba nadie”. Lo de arreglar está por ver, porque hay, según he observado y me cuentan un serio intento por institucionalizar el país, por ordenar las cosas y fortalecer la cultura de trabajo. Lo de tumbar, eso queda claro y es lo que los propios norteamericanos no entienden, le falta comprender la psicología del cubano. Esto no lo tumba nadie, salvo como dijo el Comandante en Jefe, que nosotros éramos quienes podíamos hacer reversible la Revolución. Y en eso estamos claros.

El Papa Francisco ha convocado siguiendo la idea de Juan Pablo II: Que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”. En eso estamos y vuelvo a la Iglesia Católica Nacional. ¿Qué rol le toca a esa Iglesia jugar en el contexto de la dinámica socio – política y económica nacional? ¿Qué deben aportar según los contenidos de la última Encíclica Papal? Ha sido un reto. Es un reto. Y no quiero pensar que el

Papa Francisco le está pidiendo peras al olmo.

*Colaborador de La Mala Palabra.

 

 

 

 

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