Carta abierta a Barack Hussein Obama II. #Cuba #USA

Por Félix Edmundo Díaz @feddefe*

Mr. President:

Ex profeso omito ‘estimado’, ‘respetable’ o ‘querido’, pues aunque sé que Ud. ha de ser estimado, respetado o querido por muchas personas, allende su núcleo familiar, no me considero en ninguno de los dos círculos y, por otra parte, me gasto algún tiempo antes de rebasar el espacio personal de mis semejantes, amén de que ‘sonaría’ falso un tratamiento cercano.

Dado su escasísimo tiempo y la certeramente improbable posibilidad de que lea estas líneas, seré extremadamente breve y le diré que el motivo de ellas es pedir por la libertad de Ana Belén Montes, la presa número 25037-016 del Federal Medical Center, ubicado en Fort Worth, Texas, Estados Unidos.

Ud. conoce el caso, pues no hay otras mujeres, por no decir ninguna otra, que esté sufriendo la pena de 25 años de prisión por ayudar a Cuba, término del que ya ha agotado más de la mitad.

Todas las mañanas, Ud. recibe un briefing destinado only for eyes of President”, lo que me hace suponer que tiene acceso a los eventos más importantes y secretos que suceden en el mundo, de ahí que deba conocer, porque es importantísimo y no es secreto, que existen muchas personas en este mismo mundo abogando por la libertad de nuestra hermana, la boricua Ana Belén Montes.

El 31 de octubre, en la cultura anglosajona, se celebra la fiesta de Halloween y es la costumbre de los menores ir de casa en casa con la frase Trick or treat’ a flor de boca esperando por la golosina; desgraciadamente ya peino canas y tampoco me agradaría usar con Ud. la frase ‘Truco o trato’, pues pedirle por la liberación de Ana Belén Montes va más allá de un simple juego de niños.

Es por ello que apelo a su sentido común como ser humano simple, amén de la responsabilidad que entraña ser Mr. President of the United States of America, y que, por unos segundos, piense si una mujer que no le arrebató la vida a ningún otro ser, que solo actuó guiada por el más elemental sentido del amor al prójimo y que lleva ya recluida por más de la mitad de la sanción que le fuera impuesta, merece seguir soportando el inhumano aislamiento al que está sometida.

Nadie le pide que ensucie la Casa Blanca o que cuelgue de sus rejas huesos o calaveras, solo debe y puede espantar los demonios que la absoluta soledad de una celda y la total incomunicación puedan llevar a esta valiente a un estado insano.

Haga Ud. su gesto, piense como hombre simple y ejerza el poder ejecutivo del Indulto o el Perdón que, junto con el cargo, le fue atribuido por el pueblo de United States of America. Recuerde que Ud. dejará de ser Mr. President, pero seguirá siendo el Premio Nobel de la Paz.

Si no pudo evitar las guerras de su país en el mundo, al menos, llévele la paz a Ana Belén Montes.

¡Ojalá! Estas casi 500 palabras no resulten tantas para Ud., ya que por la libertad de Ana Belén Montes son bien pocas.

*Editor de La Mala Palabra.

 

info@mail.whitehouse.gov

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s