Las dos varas de medir la democracia.

Por Félix Edmundo Díaz*

Hace unos días refrescando las lecturas sobre la historia de Estados Unidos de América, al adentrarme en los eventos de la Guerra de Secesión, me vinieron a la mente otras secesiones o intentos de ocurridas en nuestro planeta, que provocaron respuestas diferentes.

La de EE.UU. es archiconocida fue resuelta a golpe de cañones, disparos de fusiles y pistolas, y asaltos a cuchillos y bayonetas, sin olvidar el hacha de Mel Gibson, digo de The patriot, y, al final, el Norte se impuso al Sur, sobre los cuerpos de decenas de miles de sureños y norteños, que no estadounidenses porque una parte de los muertos la pusieron los que se querían separar, pero se mantuvo la Unión, aunque en su colofón nos regalara el primer magnicidio en Estados Unidos.

Después, como dijera Walter Martínez, nuestra única y querida nave espacial siguió dando vueltas y se sucedieron eventos parientes de escisión…

¿Saben quién es Walter Martínez? Sí, el de Telesur, el conductor de Dossier, el del elegante parche en el ojo, el mismo que cada noche se despide con el saludo militar a Fidel, porque sabe que lo está mirando… ¿A que no sabían eso?

Bueno, volviendo al tema de las escisiones, algunas pasarían inadvertidas y otras ‘sonarían’ como alarmas de ataque nuclear… la desintegración de la antigua Unión Soviética fue una de las separaciones más aplaudidas, deseadas, arrulladas e impulsadas por Estados Unidos y el mundo occidental, amén de lo brutalmente traumática que resultó, aun sin haberse disparado un tiro, y el planeta siguió igual, después le siguieron Checoslovaquia, sin mucho ruido, y Yugoslavia, esta última desmembrada a cohetazos de la OTAN, revueltas y pura subversión, por igual aplaudidas cual muestra viviente de la democracia, sin mencionar el picadillo que hicieron con Libia que hoy no es país ni es nada… en realidad sí es algo, es una experiencia, aprendida de la peor forma, de que al imperialismo ni un tantico así, ya les enseñé (en artículo anterior) como han de apretarse las yemas de los dedos índice y pulgar para que, entre ellas, no quepa una puta nanopartícula gringa.

Siguió girando la bolita… del mundo y Odesa se pasó para Rusia y se armó el escándalo, después Donets y Lugansk iban por el mismo rumbo y a cañonazos otra vez, y aunque esta historia aún no se ha terminado, esperemos que ganen los buenos, porque Kiev está preñado de fascistas.

¿Y qué tenemos ahora? El Parlamento de Cataluña aprobó este lunes la propuesta pactada por los grupos Junts Pel Sí y la Candidatura de Unidad Popular, para el inicio del proceso hacia la independencia de esa región de España y la creación de la República Catalana o lo que es igual váyase a la mierda la monarquía, y ¿qué sucedió? Pues el puto de Rajoy ya comenzó a hablar de impugnación en el Tribunal Constitucional y dale, que dale… coño si los catalanes quieren hacer lo mismo que hicieron los checos, los eslavos, los serbios, los croatas, los eslovenos y los macedonios, y Estados Unidos junto a la Unión Europea aplaudieron y acogieron a los últimos.

¿Hasta cuándo van a aplaudir y subvencionar algunas separaciones para cañonear y aplastar otras?

¿Hasta cuándo van a usan las dos varas de medir decisiones democráticas?

Mi consejo: Que EE.UU. y la UE se metan las dos varas por el tracero y dejen a los pueblos decidir.

 

*Editor de La Mala Palabra.

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