El gobierno gringo quiere cambios en #Cuba.

Por Conte Nieves*
La palabra cambio aparece como slogan de las campañas de cualquier candidato presidencial en diversos países. Triunfan en las elecciones y los proclamados cambios de los proyectos enunciados en las campañas se esfuman.
Con ese slogan Obama arrastró a sus electores esperanzados del cambio. ¿Qué cambió? Bueno, dejémoslo ahí porque mi intención es hablar de Cuba y de la exigencia al cambio y no de lo que ocurre en los Estados Unidos de Norteamérica.
A través de los años los gobiernos norteamericanos le han exigido a Cuba realizar cambios y abandonar políticas. Es así que se opusieron al apoyo a los movimientos de liberación nacional, al internacionalismo, han manifestado inconformidad y no reconocen nuestro sistema electoral, niegan la existencia de democracia, desean la presencia en la sociedad de varios partidos políticos, y otros muchos aspectos más.
Los gobiernos gringos lamentablemente no han sido capaces de dominar la psicología del cubano. Les cuesta trabajo entender qué es lo que aquí ha ocurrido, aun cuando los Estados Unidos de Norteamérica es de los países que más utiliza las Ciencias Sociales. Con Cuba se han quedado cortos. No les ha valido los satélites, el gran desarrollo tecnológico y las decenas de analistas pensando sobre Cuba. Miren si es así esto último, que en la década de los sesenta, la Agencia Central de Inteligencia tuvo la estación JM — WAVE en la Florida, que contó con alrededor de 900 personas entre oficiales y fuentes, que trabajaron contra Cuba.
Y la Revolución Cubana, si algo ha hecho desde los inicios de la misma, ha sido cambiar.
Se cambió todo el andamiaje estructural del gobierno batistiano. Hubo cambios con la promulgación de las distintas leyes de nacionalización, porque las propiedades pasaron de manos privadas a manos del pueblo.
Fue realizada la alfabetización, acción que posibilitó el gran cambio en la población, quitándole la ceguera de la ignorancia. Con ellos se produjo un cambio esencial, pasamos a ser más humanos, se dignificó a la mujer y el hombre. Cuba cambió tanto, que de un archipiélago desconocido para muchos en el mundo, comenzó a hacer presencia en los distintos países del orbe. Y así a lo largo de estas décadas fuimos modificándonos y enriqueciéndonos hasta llegar al siglo XXI.
Se potenció el cuentapropismo y la inversión extranjera, que con anterioridad existían, pero no en la dimensión de estos momentos. Se autorizó la venta de carros y viviendas, fueron entregadas tierras para cultivar, se fortaleció y amplió el movimiento cooperativista y aparecieron las cooperativas no agropecuarias, se realizaron cambios en la política migratoria y el acceso de los cubanos a los hoteles. Estas y otras muchas medidas recogidas en los lineamientos del Partido Comunista de Cuba son indicadores de las serias transformaciones que se operan en la sociedad cubana, para actualizar el modelo socialista. Estas medidas tienen un impacto en los hombres y mujeres de la sociedad cubana.
Cuba estableció relaciones con su enemigo principal comprobado, el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica. ¿Y eso no es cambio?
El gobierno gringo y sus aliados deberán entender que hemos realizado cambios y seguiremos perfeccionando el sistema, pero no necesariamente tendrán que corresponderse con los que desean los vecinos del Norte. Está dicho por ellos. El objetivo es revertir la Revolución Cubana. Lo que significa volver a ser como éramos antes del Triunfo de la Revolución o tal vez peor. Y no es cuestión de meter o meternos miedo.
Hablando de cambios, hay que preguntarle al gobierno norteamericano, autotitulado tribunal y fiscal internacional, por qué no se ocupan de la situación de los homeless que duermen en sus bolsos, en los bancos los parques. ¿A cuánta gente en los Estados Unidos le interesan esas personas que duermen en estaciones de metro o en cualquier lugar de las ciudades? ¡Ah! Es ahí donde se establece la diferencia. Aquí vemos como raro y no aceptable que las personas pernocten en los portales y parques.
Hay un tema que les duele. El de los indios nativos y su exterminación, hoy concentrados en equis número de reservaciones a lo largo de Gringolandia. ¿Qué pasó con ellos? y ¿cuál es la política actual del gobierno gringo hacia los mismos?
¿Por qué el gobierno norteamericano no se preocupa de lo que se deriva de la pornografía, que allí es una industria y puede verse en Maniatan, en Brodway y 42, en las aceras llenas de locales con diferentes modalidades de ese fenómeno social? En el lenguaje de ellos eso es democracia.
Fue tal el cambio en Cuba que las prostitutas después de 1959 con el advenimiento de la Revolución, se convirtieron muchas de ellas en choferes de transporte público (los llamados polaquitos), pasaron a trabajar como educadoras en círculos infantiles y otros centros laborales. Ahora hemos vuelto a tener esa “antigua profesión” al decir de algunos, pero con el nombre modificado, se les denomina jineteras.
Pero hay cosas interesantes. Conocí mujeres jóvenes en New York y en otros países, que se han visto obligadas por razones económicas a entrar en la prostitución. En una ocasión conversando con algunas de ellas me explicaron que estaban allí para pagarse los estudios universitarios. Y pregunto, ¿las jineteras cubanas tienen ese mismo condicionamiento? Hubo un cambio y nos permitió ubicar en su justa medida ese tipo de actividad. Nuestras jóvenes no tienen que pagarse tos estudios con los resultados de la prostitución. Son otros los factores que inciden.
¿Puede cualquier joven norteamericano o norteamericana aspirar a estudiar medicina, arte, convertirse en campeón deportivo? El cambio nuestro ofreció esa posibilidad a todos. Ahora viene lo más complejo, que esos ingenieros, médicos o deportistas nuestros, si son atraídos por los “cantos de sirenas” de Estados Unidos u otros países, llegan a ese país u otros, ya calificados. Eso no se vale. Hay que empezar como el negro del Bronx o Brooklyn, desde abajo, para ver si de verdad se llega a triunfar.
Tanto hemos cambiado señores gringos que ustedes no pueden mandar un “ejército” de médicos, maestros, instructores de arte o deportivos, a cualquier país del mundo que lo necesite. Y eso obedece a un cambio, al cambio más difícil, al cambio en la mentalidad de la gente. Cambio que significa ocuparse del otro. Eso ustedes no pueden hacerlo. Entonces, ¿Quiénes tienen que modificarse?
¿Cuántos niños, adolescentes o jóvenes son ultimados a balazos en las escuelas cubanas? ¿Cuántos niños, adolescentes o jóvenes hacen uso de drogas en nuestras escuelas? ¿Eso hay que cambiarlo? Son ustedes los que necesitan revertir esa situación.
¿Tenemos nosotros una Asociación Nacional del Rifle? No. Ahora en el caso de los Estados Unidos el Presidente ruega para tomar medidas en el Congreso con relación a la venta de armas. Nuestras armas están preservadas en lugares determinados, para cuando alguien nos intente atacar; mientras, no hacemos uso de ellas. ¿Quién tiene que cambiar, ustedes o nosotros? En Cuba, salvar una vida es imprescindible, no importa quién sea ni de donde venga. Algunos mercenarios de la Brigada 2506 vivieron porque se les prestó atención médica a sabiendas que el objetivo de la invasión era el de masacrarnos.
En las elecciones recientes de Haití hubo decenas de candidatos. ¿Eso es lo que ustedes quieren en Cuba? Antes éramos un pueblo fraccionado en grupos, ahora somos un pueblo unido. ¿Para qué quieren ustedes quebrantar esa unidad? Pero seamos realistas y hablemos en serio. ¿Ustedes son realmente democráticos o anárquicos? Yo defino la sociedad de ustedes, reconociendo sus cosas positivas, como una sociedad loca. ¿Es la democracia, que cada cual diga y haga lo que le parezca? Si es así, ¿por qué los otros partidos en Estados Unidos no tienen visibilidad y son los demócratas y republicanos los amos y señores?
En buena lid, nosotros tenemos que perfeccionar nuestra sociedad y por ende se continuarán realizando cambios. Los que necesitamos y queremos nosotros.
A ustedes les corresponde determinar cuándo hacer los suyos. Nosotros no acudimos a otros países con nuestro apoyo médico, deportivo, cultural o educacional, para cambiar presidentes o gobiernos, vamos a curar y enseñar. Tienen que pensar señores del gobierno norteamericano, que la opinión internacional les exige que cambien. Son las intervenciones militares de ustedes las que producen dolor y muerte. Nosotros construimos, enseñamos y salvamos vidas.
¿Quiénes tienen que cambiar?
¿Por qué ese árbitro internacional que es los Estados Unidos de Norteamérica, no exige a Israel cambie su política ante los palestinos y los africanos refugiados en ese país?
Cuando ya tenía finalizado este mensaje el señor presidente Obama en una entrevista concedida a Yahoo News manifestó criterios con visos positivos, al analizar el establecimiento de relaciones de Estados Unidos de Norteamérica con Cuba. Más adelante en sus palabras aparecen la ambigüedad y las malas intenciones. Y es que, hasta el momento, Obama utilizando sus potestades en relación con el bloqueo, incidió sobre el envío de remesas, define el interés de apoyar al sector cuentapropista y viabilizar lo referido a las telecomunicaciones. ¿Y las medidas esenciales qué?
Me detengo en lo concerniente al sector cuentapropista, que fue unos de los temas retomados en la Isla, para potenciarlo.
No sé si es casualidad o intencionalidad, pero hace un tiempo, un señor llamado David Rockefeller dijo en un reportaje a la revista Newsweek: “Algo debe reemplazar a los gobiernos y el poder privado me parece la entidad adecuada para hacerlo”.
Este señor es un bilderberger. Significa que pertenece al Club Bilderberg, una especie de gobierno mundial a la sombra. Y no se trata de ficción.
Resulta extremadamente interesante la coincidencia de intereses entre el presidente Obama y este megamillonario. Al Club Bilderberg en algún momento dedicaremos espacio, retomando el tema, ya analizado nacionalmente con anterioridad en la obra de Daniel Estulin, un estudioso del mismo.
La pregunta es, ¿para qué ustedes quieren cambio en la Isla?
Hoy 17 de diciembre, es Día de San Lázaro (la gente va para “El Rincón”), es el primer aniversario de la llegada de tres de los Cinco Héroes de Cuba, de los anuncios de los presidentes de Cuba y Estados Unidos de Norteamérica del restablecimiento de relaciones; además, del regreso a Gringolandia de Alan Gross y de un traidor cubano solicitado por las autoridades norteamericanas. En este día, la Casa Blanca para reforzar los criterios emitidos por el presidente Obama, hizo unas declaraciones valorando el significado de la fecha. Se anunció también el inicio próximamente del Correo Postal directo entre la Isla y Gringolandia y los viajes aéreos directos en un plazo de varios meses entre el Norte y Cuba. Se avanza en estas cuestiones que son vistas con halago por casi todos en la Mayor de las Antillas y probablemente en el mundo.
Quedan sin moverse cuestiones esenciales relativas a las relaciones entre ambos países, que de paso se ha dicho por ambas partes que será un proceso prolongado y complejo por las diferencias entre los sistemas de la Isla y el Norte.
Pero volvamos al tema de marras (el del cambio). El problema es que quieren una Isla a la usanza de ellos y rio puede ser. ¿Quién les dijo que queremos cambiar como ellos desean? ¿Para qué carajo quieren que cambiemos? Las estrellas para la bandera norteamericana se acabaron y aquí nos dimos cuenta desde 1898, que hubo una descarada y vergonzosa intromisión norteamericana en la guerra entre cubanos y españoles. El engaño no se repetirá. Vamos avanzar en las “profesionales y respetuosas conversaciones”. Pero gringos, no pierdan de vista que en medio de todas esas formalidades diplomáticas y políticas, nuestros testículos estarán siempre puestos sobre la mesa.
Al final tengan la certeza que la estrella solitaria de la bandera cubana irradiará luz para permitir percibir no sólo en el continente que: “El mundo pertenece por entero al Socialismo”, para ese momento, probablemente la que haya cambiado increíblemente haya sido Gringolaridia. El camino es largo. Es una carrera de resistencia. Lo que no hay que dejarse vencer. Siempre quedará gente en el camino. Seremos más los que lleguemos a las meta.

*Colaborador de La Mala Palabra.

17 diciembre 2015.
Nota del Editor: A nuestros lectores se les recuerda que la inmediatez de las colaboraciones de Conte Nieves se ve afectada por el ‘viaje’ que estas realizan en el pendriver (memoria, memory flash, disco) desde Europa a Cuba, y si queremos culpar a alguien de ello señalemos con el índice al govUSA, pues Asange y Snowden se ocuparon de alertarnos de los permanentes oteos, cateos y escuchas de nuestras comunicaciones.

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