El que debe vivir… #FidelCastro #HastaSiempreComandante

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Por Félix Edmundo Díaz @feddefe*

 La frase brotó de los labios de un conocido valiente, quizá, poco estudiado, como verdad sacrosanta y premisa de protección para aquel, cuyo destino solo podía estar signado por un futuro de victorias.

Fue ese el pensamiento primero de Abel Santamaría Cuadrado, impregnado de la más absoluta ausencia de instinto de conservación, cuando la golpeante adrenalina hubiera sembrado en el recato y recogimiento a otros, pero cada fibra de Abel vibraba de amor, humanismo y rebeldía, cada fibra de Abel sentía que el que debía vivir era Fidel.

Y Fidel vivió por todos los caídos en combate, desde el negro mambí que, desnudo sobre el lomo del caballo, blandió el machete en terrible carga, hasta el campesino analfabeto de letras y doctorado en valores que guió al Guía por senderos y trillos de la Sierra.

Fidel vivió por los valientes y los humildes, sin mirar el color de la piel o la geografía, vivió nuestros logros y triunfos, y se dolió como nadie en nuestras pérdidas; ningún ser humano sobre el Universo soportó por tantos años el dolor de los pueblos todos.

La risa de un niño o una meta cumplida hacían en su rostro el milagro de la sanación, después regresaba de vuelta a la lucha.

Pasado medio siglo de que Abel pronunciara sus palabras, el gigante se apropió de ellas y las trasmitió a su hijo Hugo, en la aciaga noche escogida por la traición para secuestrarle el sueño al pueblo bolivariano; en ese instante convulso de golpes de adrenalina e historia asediada, Fidel le trasmitió un corto mensaje: Hugo debes mantenerte vivo.

Como lo hiciera Abel, esta vez era Fidel quien avizoraba la urgencia de la continuidad en la lucha y, en ese momento, la vida le sonrió en la pujanza del pueblo hermano.

Pero Hugo se le adelantó, quizá, para no usar intermediarios en eso de abrirle a Fidel los portones de la eternidad y yo los siento a ambos cada vez más cerca, casi a mi lado, a uno, enfundado en su roja camisa, golpeando el zurdo puño contra la palma derecha, al otro, repartiendo palmaditas sobre las cabezas de sus hijos, como tantas veces él las recibiera de Don Ángel.

Mas hoy, un pensamiento probablemente enterrado por la magnitud del dolor me sorprendió: ¿Y Raúl?, ¿Cuánto dolor ha soportado? Hace unos meses, alguien a mí allegado, tras haber tenido la oportunidad de abrazar al Chino, me comentó: ¡Está fuerte!

Es cierto, está fuerte, pero a la biología y disciplina que sustentan esa fuerza debemos unirnos todos para defender su fortaleza porque es Raúl y es la única forma de demostrarle con hechos lo que cada uno ha coreado hasta la disfonía: ¡Yo soy Fidel!

Es Raúl la continuidad, es Raúl la espina atravesada en la garganta del imperio, es Raúl la condición, hoy indispensable, para sobrevivir como un pueblo unido ante la agresividad del vecino del Norte.

Por ello tomaré prestadas las palabras de Abel para Fidel y de este para Hugo, y sin pedirle permiso al Chino, y, probablemente, en contra de su voluntad, grito: El que debe vivir es Raúl.

*Editor de La Mala Palabra.

 

 

4 thoughts on “El que debe vivir… #FidelCastro #HastaSiempreComandante

  1. Ahora todos junto a RAÚL, nuestro querido RAÚL para seguir perfeccionado la obra grandiosa de nuestra REVOLUCIÓN, se lo debemos a FIDEL y lo cumpliremos que no le quede dudas a nadie.

    Hasta la victoria siempre.

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