El imperio agrede a #Cuba. La revolucionaria Ana Belén Montes la defiende.

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Por Conte Nieves*

Me parece importante y necesario, con la proximidad de fin de año, retomar algunas ideas expuestas en otras ocasiones. Para ello es imprescindible detenerse a hablar de Estados Unidos y Cuba.

¿Cómo caracterizar a las administraciones norteamericanas a lo largo de la historia de ese país?

Por sus acciones, en política exterior, han sido guerreristas, intervencionistas,  y agresores; donde actúan las fuerzas militares norteamericanas dejan una estela de muerte y dolor.

¿Es acaso lo expresado una falacia o una realidad histórica? Los Estados Unidos de Norteamérica se han convertido en un enorme riesgo para la Seguridad Nacional del Planeta y tal parece que cada día ese riesgo aumenta.

¿Quién gobierna realmente los Estados Unidos de Norteamérica?

En la dinámica política norteamericana el poder real  no funciona en la Casa Blanca. El verdadero poder que, supuestamente debe de tener el Presidente, está en  el Complejo Militar – Industrial, en el mundo  financiero y  en las  grandes trasnacionales. El Presidente de turno es la cara visible de esos intereses y la Casa Blanca canaliza las necesidades de los grupos de poder.

Ninguna persona honesta en este fastidiado mundo sería capaz de negar que EE.UU no sea  una amenaza, una seria amenaza para la Seguridad Nacional del Planeta.

¿Qué decir de Cuba?

Una pequeña isla en el Mar Caribe que por su situación geográfica es la “llave del Golfo”. Una isla con poco recursos naturales, que estuvo sometida al dominio de Estados Unidos desde 1898 y un Primero de Enero de 1959 logró su verdadera independencia, convirtiéndose en el Primer Territorio Libre de América y posteriormente ocasionó la Primera Derrota del Imperialismo en el continente, cuando fue agredida el 16 de abril de 1961 por Playa Girón (Bahía de Cochinos para los norteamericanos).

Cuba es la agredida y tiene derecho a defenderse.

¿Tiene la isla en su historia alguna agresión a países vecinos o del orbe? No.

Cuba apoyó los  movimientos de liberación nacional  en la década de los sesenta dando respuesta al clamor de los pobres y humildes de América Latina y África de llegar a ser libres de la dominación colonial e imperialista. Cuba tuvo presencia militar en Argelia, Angola y  Etiopía dando respuesta a solicitudes de gobiernos amigos. Cuba nunca fue intervencionista ni agresora de país alguno.

Sangre cubana tiñe las tierras de países latinoamericanos y africanos. Y cuando los cubanos se marcharon, solo se llevaron a sus muertos, no saquearon a esos países para quitarles petróleo, diamantes o marfil.

Cuba ha invadido a países de América Latina y África con ejércitos de médicos, maestros, profesores, instructores deportivos y culturales. Invasores que llevan la garantía para vivir, la luz del saber y la riqueza espiritual.

Ninguno de esos profesionales de una u otra esfera amenaza la Seguridad Nacional de los países donde se encuentran. Y nuestra Isla, ese verde Caimán del Caribe, ¿cómo es posible que resulte una amenaza para  Estados Unidos o pueda poner en riesgo la existencia del Imperio? Es que  ante tanta pobreza moral y falta de humanismo de las administraciones norteamericanas, la fortaleza del ejemplo y las razones  de Cuba en el mundo, la hacen peligrosa ante el Imperio.

¿A acaso los pueblos no tienen derecho a defenderse?

Los hombres y mujeres del Planeta defienden causas justas, o defienden causas injustas, o son indiferentes ante el bien o el mal.

Ana Belén decidió ponerse al lado de los pobres, de los humildes, al lado de las causas nobles y justas. El pueblo cubano tiene derecho a defenderse de los planes agresivos de las administraciones norteamericanas; el pueblo cubano tiene derecho a defenderse de las agresiones de la enfermiza y esquizofrénica derecha cubano- americana y sus brazos armados, las organizaciones terroristas de Miami.

La diferencia entre Ana Belén y un espía israelita que recopila información para el gobierno sionista de Israel, es que Israel, aliado de los Estados Unidos, cuando obtiene información sobre ese país es para chantajear o llevar ventaja sobre el  gobierno gringo en función de influir a su favor en aspectos de las relaciones bilaterales. Cuando revisamos la lista de hombres o mujeres que, a cambio de beneficios, han suministrado información de EE.UU a otros países, nada tienen que ver con el caso de  Ana Belén Montes.

Las revelaciones que realiza Edward Snowden muestran  gradualmente, las operaciones de espionaje de Estados Unidos sobre gobiernos socios, entre otros. Cabe preguntarse, a  qué obedece el asombro de la administración norteamericana y  su alboroto, cuando encuentra una persona que solidariamente apoyó a un país que es hostigado por ese Imperio, a lo largo de más de la mitad de un siglo.

Nos preguntamos, ¿qué haría Estados Unidos si por las playas de Miami hubieran desembarcado mercenarios de un gobierno agresor? ¿Qué haría  Estados Unidos si sobre su espacio aéreo incursionaran aviones incendiando sus campos agrícolas? ¿Qué haría Estados Unidos si sus pescadores fueran secuestrados por bandas de mercenarios de un país agresor? ¿Qué haría Estados Unidos si las tiendas en Washington y Manhattan fueran saboteadas? ¿Qué haría Estados Unidos si ese país agresor lo bloqueara comercial, económica y financieramente? La respuesta es que se defendería y buscaría personas que se solidarizaran con ellos, para lograr conocer sobre el asedio y el hostigamiento a que es sometido.

Cuando el 11 de septiembre de 2001 el World Trade Center (Las Torres Gemelas) fue destruido por los atentados terroristas, Estados Unidos lanzó todas sus fuerzas sobre los países supuestamente implicados en esa acción e incluso desarrolló guerras por tal motivo.

La Isla de Cuba, salvando las distancias entre el Imperio y ella, también tiene derecho a defenderse y lo hace por una causa noble y justa. Esa es la razón de ser de Ana Belén Montes.

Cuando se defiende a los pueblos de los países subdesarrollados, quienes se suman a esa causa son personas revolucionarias que luchan por el mejoramiento humano, no terroristas ni espías. Por eso, Ana Belén Montes es una revolucionaria. Una verdadera revolucionaria.

Ana, mujer delgada de andar espigado, nariz aguileña, bella, dulce y sublime, pudiera ser por esta descripción una de las tantas mujeres hermosas que existen sobre la tierra, pero ella trascendió el género y sus virtudes, para ser  excepcional. Ana Belén Montes es una mujer excepcional. No es fanatismo ni defensa a ultranza desde una posición de izquierda y revolucionaria. Es el análisis objetivo del lugar que corresponde a esta formidable mujer. Ana entró para siempre en la historia de Cuba, de Estados Unidos y del mundo.

Hasta los propios oficiales de la DIA y del FBI que la conocen e interrogaron reconocen sus cualidades. Asombro les causó por su estilo de vida, valentía y pensamiento, aunque reaccionaron y expresaron junto a ese reconocimiento, la soberbia ante una “supuesta persona enemiga y traidora”, sin darse cuenta que Ana los había trascendido, y era la que en realidad estaba defendiendo el ideal de los padres fundadores de los Estados Unidos. Revisen bien la historia, la verdadera historia.

Ana renunció a formar su  familia y asumió el riesgo de exponerse a perder su desarrollo profesional. Mujer de convicciones y no es eufemismo, porque en su pensamiento hay creencias  revolucionarias  y humanistas. El propio oficial de la DIA que la investigó dice: “Motivada por sus convicciones ideológicas y no por el dinero” 1. Allí, en esa sociedad donde “poderoso caballero es Don Dinero”, Ana no se movía para enriquecerse ni satisfacer sus necesidades personales.  Esto marca la diferencia. Es la esencia de la tesis principal: Ana es una revolucionaria. Pero no una revolucionaria cualquiera, es una revolucionaria consecuente. Supo poner en juego su “pellejo”, la vida, a cambio de una idea. Y lo más interesante, no se arrepintió.

Sabiendo Ana Belén Montes que la confesión es prueba según la ley norteamericana, declaró estar en contra de la política del Imperio con Cuba. Aceptó con valentía que era solidaria con la Isla. En ninguna circunstancia se amilanó. Ana con su actitud da una lección a los lamebotas del Imperio que tiemblan ante su presencia. ¡Qué extraordinaria altura! ¡Vaya mujeres: Haydeé Tamara Bunke2 (Tania la Guerrillera) y Ana Belén Montes!

¿Encontró el FBI en los fragmentos de documentos que obtuvo en la laptop de Ana Belén Montes el contenido de  alguna acción agresiva u hostil contra Estados Unidos? ¿Participó Ana en planes de atentados contra los dirigentes norteamericanos? ¿Organizó sabotajes a fábricas, escuelas e instituciones? ¿Sus actos dieron lugar a que perdieran la vida otros seres humanos? ¿Posibilitó la explosión en pleno vuelo de alguna nave norteamericana? ¿Aportó información para realizar infiltraciones y exfiltraciones en Estados Unidos? No puede haber  encontrado el FBI nada que pudiera ser ofensivo ni agresivo. La filosofía humanista de la Revolución Cubana no da espacio para el daño y el pensamiento de Ana tampoco.

Ana Belén Montes se suma a la lista de hombres y mujeres norteamericanos, que han contribuido de una forma u otra, por  mantener  a la Isla libre, independiente y soberana. El día que la verdadera historia3 de  los Estados Unidos se escriba, en ella aparecerá el nombre de esta mujer norteamericana de origen latinoamericano.

Ana Belén Montes es una revolucionaria consecuente, valiente, digna. Cuando el Imperio desaparezca, y eso ocurrirá. Su nombre estará en las aulas de las universidades norteamericanas, en plazas y calles, como ejemplo del pensamiento más genuino de los hombres y mujeres de Estados Unidos. Pasará el tiempo, no importa cuán prolongado sea ese momento, pero ese día llegará.

Mucho antes que ocurra su reconocimiento por el pueblo norteamericano, Ana estará en libertad (2025), después de cumplir su sanción en una celda aislada de una prisión norteamericana. Cuando Ana alcance su libertad, si es que no se produce antes (cuestión muy difícil pero no imposible), lo hará la Heroína  de su país y el nuestro.  Volverá a caminar por las calles de Washington y recorrerá la América nuestra. Sentirá para el fuerte abrazo de los hombres y mujeres de la Isla, acompañado del batir del aire del Mar Caribe. El faro del Morro se inclinará majestuoso ante ella  y otros Héroes acudirán a su encuentro. Esos momentos llegarán.

Mientras tanto, Ana seguirá recibiendo y sintiendo el apoyo de los pueblos, que poco a poco irán conociendo su verdad.

Nuestro reconocimiento y admiración para  esa extraordinaria mujer que ama a Cuba y a los pueblos de América Latina.

*Colaborador de La Mala Palabra.

1 Carmichael Scott W. True Beliver (Inside the investigation and capture of Ana Montes, Cuban´s Master Spy). Publicado en los Estados Unidos. Versión digital pag 3.

2 Haydée Tamara Bunke Bider (1937-1967). Nacida en Argentina el 19 de noviembre de 1937. De padre alemán y madre polaca.  Conocida como Tania la Guerrillera. Formó parte del apoyó clandestino urbano, para la organización y desarrollo de la lucha en Bolivia bajo la dirección del Che; posteriormente se incorporó a   la guerrilla y murió junto al grupo guerrillero comandado por “Joaquín” Comandante Vilo Acuña.

3 Posiblemente para muchos sea risible definir a ANA BELÉN MONTES como una patriota, a la que la Historia norteamericana tendrá que recoger en algún momento como tal, por su visión y limpieza política, en la defensa de una causa justa. Estoy convencido que dentro de Estados Unidos de Norteamérica hay numerosas personas que entienden ese concepto, aunque existan  millones que no lo comprendan.

2 thoughts on “El imperio agrede a #Cuba. La revolucionaria Ana Belén Montes la defiende.

  1. Mientras tanto, Ana seguirá recibiendo y sintiendo el apoyo de los pueblos, que poco a poco irán conociendo su verdad….., dice ud. Menos el pueblo cubano que en su mayoría no sabe quien es esta persona, pues hasta hace muy poco no se hablaba de este tema, y en la prensa oficial… nada. Yo leí el libro que escribió el agente del FBI que la capturó, casi de carambola, pero me gustaría conocer la otra versión de la historia por nuestra parte o por la de ella, para entonces ejercer lo que me enseñan: saque usted sus propias conclusiones.

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