La iglesia Riverside – templo y tribuna.#Cuba #Venezuela

Por Félix Edmundo Díaz @feddefe1917*

Anoche Harlem volvió a vibrar con Martin Luther King, Fidel y Chávez, porque sus esencias revoleteaban caprichosamente en las miradas negras, mestizas y blancas de los presentes en la iglesia Riverside.

Esta vez «los culpables» eran la gente de Harlem, siempre fieles al legado del Reverendo King, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Nicolás Maduro Moros, hijos de Fidel y Chávez, por ese orden.

Nada ha cambiado desde 1959 cuando Fidel fue abrazado por una multitud que el innecesario dispositivo de seguridad, a duras penas, lograba contener; similar estampa a la de 1967, sin dispositivo alguno, cuando Martin Luther King arremetió contra la guerra de Vietnam; y después, en el 2000, repite Fidel para recibir la misma dosis de amor.

Las de ayer fueron las mismas lágrimas de alegría, los mismos vítores de ¡Viva Cuba! y ¡Abajo el bloqueo!, ante la presencia de Díaz-Canel; o los de ¡Chávez vive! ¡La lucha sigue!, al sumársele Nicolás Maduro en Riverside, la capilla más grande del mundo, si del peso del amor y la solidaridad se tratase.

Son tan fuertes estos sentimientos que, aún en la distancia, se logran sentir la apretazón en el pecho y el amor de la gente.

En Harlem, como en Cuba y Venezuela, a veces se detiene el tiempo y logras hacer un sencillo descubrimiento, cambia el entorno, pero no las personas, no se crece para tomar la bandera, porque te la entregan al nacer, no hay relevos, sino continuidad, y la iglesia Riverside sigue siendo el templo y tribuna que siempre clama por la justicia de los pobres.

*Editor de La Mala Palabra.

Un comentario en “La iglesia Riverside – templo y tribuna.#Cuba #Venezuela

  1. «…la gente de Harlem, siempre fieles al legado del Reverendo King, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y Nicolás Maduro Moros, hijos de Fidel y Chávez, por ese orden»…
    …»Riverside sigue siendo el templo y tribuna que siempre clama por la justicia de los pobres».
    Con su permiso editor. Sucribo al mil sus palabras. Comprobé que en un Templo tan sagrado no hay espacio para pro-terroristas, vendepatrias, anexionistas, provocadores, larga lista de calamidad humana, que habita en este planeta, entiendase: Univisión, Telemundo y el Nuevo Herald.
    Supe que fueron sacados por el personal de seguridad.
    Cuando uno de ellos «provocó», apareció el legado de Juan Almeida que Ud. y todos los cubanos conocemos.

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