#HeilBolsónano y su «limpieza étnica». #MaisMedicos

Por Félix Edmundo Díaz @feddefe1917*

Hace unos días comenté que las condiciones que el Presidente de Brasil trató de imponer para aceptar la continuidad del programa #MaisMedicos, particularmente, a los profesionales cubanos, solo perseguía como objetivo iniciar la «limpieza étnica» en Brasil, tal y como, en su momento, lo hiciera Hitler contra los judíos, los comunistas y los homosexuales.

Sucede que, para este cachorro de nazi y sus hijos, las subrazas, los inferiores, los desechables son los pobres, todos los pobres incluidos en esa sola categoría: POBRES; amén (porque la Iglesia siempre acompaña… al poder) de la genesis de dicha pobreza.

A #HeilBolsóano, como a cualquier portento cacho’ecabrón fascista, le da igual que el paritorio de la precaria situación provenga de las favelas, los basureros, las cárceles o la Amazonía, pues todos ellos son los excluidos y explotados, a los que, eufemísticamente, han denomimado «desadaptados».

Lo curioso del asunto es que cuando #HeilBolsónano dice que va a resolver los problemas de las favelas, la pobreza y los indígenas de la Amazonía, está hablando de erradicar, eliminar, desaparecer, en fin, arrasar y el primer método, elogiado ya por el payaso #Trumpoloco y el #LeninTraidor, cuya paraplejia cerebral (ambos lóbulos) es más dañina que la de los miembros inferiores, fue el de, violando lo pactado con la Organización Panamericana de la Salud, imponer humillantes condiciones de validación a los #MédicosCubanos y, al propio tiempo, incitarlos a la deserción.

Y ahora chilla que él no sacó a los médicos cubanos de Brasil. ¿Se imagina usted que, llegando a un lugar o estando allí, el anfitrión comience a cuestionarlo, agredirlo y humillarlo, y usted decida soportar todos los agravios como si fuera un esclavo o sirviente? ¿Una cubana o un cubano aceptaría que, habiendo dejado detrás a su familia y pueblo, se le maltrate de esa forma, cuando su presencia en el lugar está guiada por el noblísimo sentimiento de dar salud y vida a otros?

El cubano más ecuánime y noble alzaría la vista y echaría mano a la cubanísima línea: «de mejores lugares me han botado…» y se marcharía, no por orgullo banal o elevado ego, sino por tener conciencia del alto precio de su actitud altruista y humana, por respeto a su libertad e independencia, condiciones que una vez disfrutadas hacen inaceptable el sometimiento y el desprecio.

La respuesta de Cuba no podía ser otra porque nuestros principios no son negociables.

Igual nos duele Brasil y su pueblo, ese que ha dado a lo largo de estos años incontables muestras de gratitud a los profesionales cubanos de la salud.

Es el mismo pueblo brasileño que resistió el embate de los colonizadores, los depredadores del ecosistema y de las dictaduras, y, por demás, llegó a saborear el gusto de la dignidad con Lula y Dilma, por lo que aun habiéndosele «trastrocado» el paladar en las últimas elecciones, despertará y la historia de #HeilBolsónano será otra.

Más temprano que tarde, #HeilBolsónano tendrá que rendir cuentas ante esos millones de pobres que hoy, al privarlos de los médicos cubanos, comienza silenciosa y lentamente a masacrar.

*Editor de La Mala Palabra.

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