No hay Revolución sin poesía (III) #SomosContinuidad

Por Félix Edmundo Díaz @feddefe1917

A modo de introducción robé estas líneas del artículo «Arte y dinero, o el olor de la mierda de elefante», publicado por Higinio Polo en Rebelión:

«La vieja noción de Goethe, o las cándidas ideas del siglo XIX sobre el arte y la estética, sobre la belleza y el genio del artista, hace mucho tiempo que han dejado de tener sentido. Si Goethe acaparaba obras de arte, y copias, viajando por Italia, con una idea precisa de qué era lo que podía denominarse así, y si, para Duchamp, el arte era la idea, hoy, como si estuviéramos en el vacío oscuro de los gánsters de Chicago, la putrefacción capitalista y el poder del dinero ha hecho que sea arte aquello que denominan así los mercaderes, subastadores y coleccionistas millonarios que acaparan y controlan ese sector de los negocios, porque el arte es sólo un negocio. Críticos, estudiosos, universidades, museos y revistas, se adaptan con entusiasmo al dictamen del dinero, y quienes impugnan esa férrea deriva mercantil son reducidos al silencio.»

Este el grito de un joven que se resiste a ser comprado:

“Comenzamos a andar”

No soy un ave que renace del fuego,
No tengo alas ni vivo con Jesús en el cielo,
Yo siento y creo en el amor sincero,
Pero no en los que aman si huelen dinero.

Yo creo en el papel de una canción,
Yo creo que somos cinco con un mismo corazón,
Yo creo en la verdad por la que andan mis pasos,
Yo no creo en Dios, pero creo en un abrazo.

Quién dijo que el arte es un billete de a cien,
El arte es ver en las cosas lo que otros no ven,
Es darle cuerpo a su más profunda esencia
Y no copiar, como un reflejo, realidades de apariencias.

El consumismo nos consume,
Mercancía de un sistema
Denigrante que desune,
Realidad de querubines
Que no auxilian a este mundo,
Yo nací siendo derecho,
Pero actúo como zurdo.

Yo desprecio al “ambidiestro”
Que en su “equilibrio” se ufana,
Yo me rindo ante mis muertos
Que combaten mis mañanas,
Que me apartan de lo fácil
Y me hacen vencer las ganas.

La cultura es sustancial para las generaciones,
Las que ascienden ahora y no tienen concepciones,
Se dirigen a ellas y, en vez de crear valores,
Subjetivamente le atrofian los corazones.

Me gustaría renacer y tener la satisfacción
De lograr un mundo nuevo sin tanta desviación
De conceptos y razones que no logran comprender
El presente de almas ciegas abnegadas a no ver.

Por eso el renacer se lo dedico a la palabra
En mercados de cultura donde el alma nunca habla,
Donde mudos iracundos creen subsistir en calma,
Esperando que el futuro les devuelva la palabra.

Los telúricos fantasmas que alimentan el pasado,
Esperando el alarido del sumiso asalariado
Que revienta su dorsal bajo el yugo del zapato
Del sistema capital que negocia su maltrato.

Y este es mi único rezo
Al dolor de un grito ausente,
A la voz nunca acallada
Y al valor del insurgente.

Este es mi último verso
Para sentirlo y amar,
En el sendero de lucha
Que comenzamos a andar.

Tatu, Mayo de 2019.

*Editor de La Mala Palabra.

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